discos4girls. Yeasayer – Odd Blood

E: Ya no nos acordamos, pero 2007 fue un año muy guay para el pop. Gracias a Vampire Weekend y MGMT se ponía el foco en Nueva York, y hasta el dia de hoy, todos los grupos que de allí han salido se las han apañado para mantener viva esa luz, como la llama Olímpica pero en guay. Yeasayer eran los primos pobres de los de Contra y los vecinos limpios de los del Time to Pretend. También sacaron disco ese año. Llamó la atención pero no mucho, gustó pero tampoco demasiado, prometía pero ya veremos, y hoy se desmarcan con uno de los discos más potentes del 2010. Así, a lo bestia. Sin tonterías, sin que nadie les haga sombra. Odd Blood es una apisonadora de pop lisérgico digna de estar en todas las estanterías, y solo por Rome ya merece el título de mejor disco de pop flipado de lo que llevamos de año. Sigue leyendo

discos4girls. Beach House – Teen Dream

R: Pitchfork parece ser que tiene disco del año (sólo hay que ver las profusas atenciones que les dedican semana sí y semana también a Beach House)… Y, muy probablemente, nosotros también. Pero es que es totalmente imposible no rendirse a la tentación de coger tus bártulos en una de esas maletas vintage de cartón con estampado de cuadritos y largarte echando leches a vivir a la casita de la playa que propone la banda con su tercer largo, Teen Dream. Si tiramos del recurso de la imagen para describir lo que ocurre cuando pulsas play y empieza a sonar Zebra, el primer tema del álbum, deberíamos decir algo así: Teen Dream suena a una chabola playera (de madera y con techo de hojas de palmera) en medio de la nada donde una pareja, agotados por el calor, gimiendo de pura languidez, serpenteando entre el sudor de las sábanas, juegan a ponerse sus canciones preferidas en un radiocasette que se está quedando sin pilas. Sigue leyendo

discos4girls. Bear in Heaven – Beast Rest Forth Mouth

E: Seguramente 2009 pase a los anales de la historia musical reciente como el año de la democratización de la psicodelia pop, (también lo hará por ser el año en el que Mayer Hawthorne puso de manifiesto que algún día dominaría el mundo, pero esa es otra historia). El lado positivo es, sin duda, el inacabable abanico de posibilidades que se abren para un público inquieto y ávido de nuevas sensaciones. El negativo puede que sea que se obvien o pasen desapercibidas propuestas en detrimento de otras más populares. Puede que en conjunto el experimento de psicodelia freak de Bear in Heaven no tenga nada que ver con la enormidad del tan justamente cacareado Merriweather Post Pavillion, pero personalmente no puedo evitar pensar que sin el uno quizá seríamos incapaces de degustar como se merecen las virtudes del primero. Sigue leyendo

discos4girls. The New Raemon – La dimensión desconocida

tnrportadaR: Hasta el aterrizaje de The New Raemon sobre La dimensión desconocida, la mejor forma de acceder a este grupo eran, sin duda, sus conciertos: la banda de Ramón Rodríguez puede alardear de tener uno de los directos más dulces y arrebatadores de las útimas temporadas. Pero que nadie piense que “dulce” es aquí sinónimo de “amanerado“: estamos hablando de actuaciones que caen sobre el público con la fuerza y la coherencia del granito. Para empezar, debido a la pericia de todos los artistas que acompañan a Rodríguez… Para continuar, por las letras de una claridad intelectual y elocuencia emocional no demasiado comunes. Y, para acabar, por la voz del líder: pura, inmaculada y con una capacidad sobrenatural para el tono perfecto que te golpea en el pecho y te hace difícil respirar. Si sumamos todo lo dicho, no es de extrañar que sus actuaciones sean de aquellas que ya casi no existen: conciertos en los que la gente se sabe las canciones. Sigue leyendo

discos4girls. Fuck Buttons – Tarot Sport

Imagen 1R: Caso real: hace una semana o así, salía yo de mi casa con Tarot Sport sonando a toda pastilla en mi iPod. En el portal, justo después de bajar las escaleras, se desata el bombo de Surf Solar… Y, al llegar a un paso de cebra, el subidón era tal que no pude evitar mirar hacia un abuelo que tenía a mi lado en plan “¿sabes quién tiene rulas?“. Verídico. Tan verídico que empecé a cruzar con el semáforo en rojo y casi me atropellan. Pero eso no tiene nada que ver con Tarot Sport. Lo que quiero expresar con semejante intro es que el segundo álbum de Fuck Buttons tiene una capacidad extrema para abstraer e hipnotizar a quien escucha, descontextualizándolo de su entorno y plantándolo en el epicentro de un movimiento sísmico de alto voltaje: un terremoto musical que debería cambiar el panorama de la música electrónica para siempre. Y os prometo que, por una vez, no estoy exagerando. Sigue leyendo

discos4girls. Kid Cudi – Man on the moon: The end of day

Imagen 1R: Del hip hop… hasta el infinito y más allá. Eso ha debido pensar Kid Cudi a la hora de afrontar este Man on the moon: The end of day, sin duda uno de los discos más esperados de la temporada. Puede que el hip-hop no sea santo de la devoción de este blog, pero es inevitable prestarle atención a un artista y a un álbum que reformulan la base existente (y machacona) conocida por todos para subir un peldaño en eso que han dado en llamar emo-rap (hip hop rico en emocionalidad) y que yo prefiero etiquetar como hip-pop. Claro que es más correcto lo de “emo-rap”, ya que este hip hop version 2.0 no sólo bebe del pop, sino que se lanza intrépidamente a la conquista de otros cuerpos musicales como el R&B o ciertas inflexiones danceras. ¿El resultado? Desigual. Sí. Pero, aun así, una de las desigualdades más importantes del año. Sigue leyendo

discos4girls. 5 motivos por los que el Album de Girls mola muchísimo.

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E: Llevo cosa de un par de semanas muy en plan Mötley Crue cantando por las esquinas “Girls, girls, girls“!!! Y no es que me haya dado por frecuentar antros de carretera en shorts tejanos y gorro vaquero a la búsqueda de moteros guarros, sino porque después de oír el Album del dúo Girls me encuentro muy fallen in love con todas y cada una de sus canciones. Tanto que ya lo he acuñado como uno de mis discos favoritos del año. Y mientras me abrumaba el saber que soy la única que no ve las excelencias de The xx (y me deprime mucho, en serio), saber que hay tanta gente entusiasmada con este disco me alegra las mañanas. Aquí van cinco motivos por los que deberíais escucharlo y por los que me daréis la razón. Sigue leyendo