dignidad4girls. Hot Chip están muy one life stand.

E: Algún día haremos nuestra personal lista de bandas más sobrevaloradas de los último años. Mientras tanto, y por primera vez en la historia de este blog, no le dedicaremos un dignidad ni a una mamarracha que dice que tiene picha, ni a una mamarracha que va de otra mamarracha, ni a dos mamarrachas que se alían para hacer el mamarracho juntas… ni a Morrissey. Este dignidad se lo dedicamos a una banda que se supone guay y cool y cultureta y molona, pero que no. Lo siento pero no. A falta de inventarnos una nueva sección que se llame vergüenzaajena4girls o bastayadetomarnoselpelo4girls, hablaré del último disco de Hot Chip, y de ellos en sí mismos dentro del marco de esta bonita sección.

Hace unos años Hot Chip molaron mucho. Sacaron un par de singles muy guays, bailonguetes y tal, curiosos y muy originales, eran muy del plan: “hala, qué original es esto. Y mira, canta un tío que tiene voz de tía y va de nerd, ¡qué atrevido!” (hace cinco años ser nerd  -o ir de – todavía te relegaba al ostracismo social). No lo negaremos, al César lo que es del César, y a Hot Chip lo suyo. The Warning molaba un montón (Boy from school, Keep falling… qué tiempos aquellos). Luego sacaron Made in the dark y, en general, nos dejó tibios. Seguía teniendo temazos que ya no recuerdo, porque hace milenios que no escucho el disco, pero en general era boring y más de lo mismo. En su día no nos pusimos de acuerdo. Hoy, y hasta lo que yo sé, sí. Va llegando el momento de que alguien le de cera a esta gente: tíos, aburrís a las piedras.

La excusa de los sintes a lo eurodance noventero no se la cree ni vuestra prima la groupi. Aquí la gente escuchó Take it in y todos a levantar los brazos como si estuviéramos en la Disneylandia del amor. Se colaron One life stand y más de lo mismo. Que qué innovadores, que qué buenos, que qué temazo… les propongo un juego. Les encierro en un habitación a oscuras, les siento en una silla (tampoco hay que estar incómodo) y les pongo dos fragmentos de dos canciones de esta gente: Ready for the floor y One life stand. Y me juego mis mejores zapatos a que no distinguen una de la otra. One life stand es tan temazo como lo podía ser en 2007. El resto es historia. Por no hablar del resto del disco (que sale en febrero pero que se ha filtrado ya). Thieves in the night está bien. Pero porque yo soy una chica fácil y es la primera. A partir de ahí y hasta el final es un continuum me aburrooo, pasando por momentos de enajenación mental: ¿I Feel Better? ¿Violines? Qué sois? ¿Mónica Naranjo? ¿Vocoders? ¡Que alguien los prohíba ya! (y que se lo digan a Vampire Weekend, otros que tal). Demasiadas baladas electrochungas, demasiado medio tiempo innecesario. Lo que mejor sabían hacer esta gente era parir melodías para bailar y olvidarse de las facturas durante un rato. Y aquí se me ponen tremendos y se me toman en serio, y se marcan la coartada de la electrónica lo-fi. Ni siquiera su rollo de pijo empollón está al día. El vídeo de One life stand pretende ser graciosete como lo era el de Ready for the floor, que tenía su punto, y se pierde en el camino. Lo he estado mirando en el trabajo y lo he tenido que quitar porque parecía un vídeo perdido de El Planeta Imaginario, pero sin lo gracioso de la parte friki.

Con este tercer disco, y muy a su pesar, Hot Chip se han convertido en un hype en toda regla. Dignidad, chicos. O cambiáis el rollo, o más os vale poner una tienda American Apparel, que de modelitos de modernas aún entendéis bastante.

R: Que conste que esto es una postdata de esas que ya casi nunca hacemos en el blog… ¡Pero es que no he podido evitarlo! Tengo que reconocer que Hot Chip, a estas alturas, ya no son santo de mi devoción. Más que con The Warning, a mi me enamoraron con su debut Coming on strong: aquel sonido a paleto de campo recién llegado a la ciudad después de haberse tragado Fiebre del sábado noche en cinta BETA y repeat absoluto… Sí, me robaron el corazón. Y aunque The Warning sigue siendo incontestable, allá ya estaban las ínfulas comerciales que sublimaron en Made in the dark y que han acabado explosionando en One Life Stand. Vaya por delante que no me parce un mal álbum: tiene un arranque espectacular que llega a un cénit bruto y burro con I feel better (que, para mí, es uno de los temas del año) y One life stand (que a mí sí que me hace gracia y se me mete en la cabeza y no me lo puedo quitar ni mientras veo la tele)… Se agradecen las digresiones electrónicas que le buscan las cosquillas a la electrónica de sal gorda e incluso al calipso como recurso weirdo para obligarte a mover los pies. Incluso se agradece la exploración auto-consciente de los intersticios más abiertamente horteras que siempre han latido en el sonido de Hot Chip. Pero eso no impide que, en la segunda mitad del álbum, las canciones se alarguen hasta lo indecible y transmitan la sensación de “estamos buscando algo… pero no sabemos bien qué“. Hay una impresión continua de búqueda en proceso, de experimento en curso que hace imposible disfrutar del todo de algunas canciones que, directamente, caen en la apatía (Slush, Keep quiet). E incluso cuando bordean de nuevo el centro de la diana (We have love), el acierto queda diluido por el estado de bajón inferido del entorno. Así que yo tampoco llegaría a pedirles dignidad a los chicos de Hot Chip… Sólo decirles lo que siempre digo: los discos de “transición” sólo son interesantes cuando se vislumbran los logros que están por venir. Y aquí es ciert que I feel better y otros puntales proporcionan algo de esperanza. Pero no la suficiente.

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