newbands4girls. Paloma Faith

E: Nunca he sido una persona sencilla. Soy de las que opinan que por qué no vestirse la mujer en todo su esplendor. Me gustan el Barroco y los dorados y soy capaz de cambiar un kilo de lentejuelas por un quilo de garbanzos si el look me va en ello. Por eso no es de extrañar que me planten la portada de Paloma Faith en los morros y la grandilocuencia de su cabaret pop en las orejas y se me alteren los leucocitos y el oxígeno en las sangre, aunque lo que haya dentro del embalaje mole mucho pero visto con distancia quizá no esté del todo a su altura.

Digamos que el soul está de moda. La gente se desgañita viva en sitios como La[2] y El Clandestino cuando las trompetas empiezan a sonar. Así que era cuestión de tiempo que este estilo asaltara el mainstream con toda la caballería. Y mientras Amy Winehouse se pasa los días insertándose silicona por todos los rincones del cuerpo que le queda, y Duffy descansa en algún retiro campestre como la niña con pinta de mujer mayor que es, toda una cohorte de soul divas wannabe se están cargando las pilas a un ritmo que ni los molinos de viento de La Muela. Pero como la gente no es tonta (o eso quiero pensar), no basta con ofrecer calcos y tirar p´adelante…al público hay que darle algo más, hay que ser original e innovar, o como mínimo currárselo para destacar por encima del montón. Y ahí es donde encontramos a Paloma Faith. Que si lo que quería era llamar la atención, vaya si lo ha conseguido.

La chica es medio española, medio británica y hace honor a su propio nombre (y así misma) acuñando como icono las palomas. Que parece que le gustan más que a John Woo, y ya es un decir. Su primer disco se llama Do You Want the Truth or Something Beautiful. ¿Te parece un título churrigueresco? Todavía no has visto nada. La tía se declara fan de las divas caídas en desgracia: Billie Holliday y Josephine Baker, pero tampoco niega (y esto la honra) que su ídola de toda la vida es Grace Jones, que le falta teñirse de negro para ser una calca de ella pero con encajes. Paloma dice que viene (y esto de que “dice que” es importante para acrecentar el rollo de leyenda urbana/realidad que parece querer crearse a su alrededor), que ella antes era asistente de un mago (lo que todas hemos querido ser de pequeñas, y más tarde de mayores después de ver El truco final) y que viene del mundo del burlesque. Sus orígenes en el mundo del vodevil los traslada a su look actual y a sus actuaciones, que por lo visto rozan la performance. Teatralidad y parafernalia se dan la mano en sus conciertos que acaban en shows que ya quisiera David Copperfield para sí. Y aunque a veces parece una loca que ha podido comprar con carta blanca en los Encantes de Barcelona, no se puede negar que efectiva es.

Para muestra la portada de su disco, un horror vacui digno de las pesadillas más siniestras de Terry Gilliam y que, seguramente, haya puesto los pelos como escarpias a los Empire of the Sun (¿dónde estáis, caris?). Porque si ellos querían despedir el año como los culpables del look más triposo, cargante y flipado del año, han encontrado una buena competidora. Así a bote pronto yo en la portada veo: un tupé, palomas, rosas floreciendo, glitter, encaje, lamés, transparencias, cipreses, luces de milagro y un cementerio. Si leído parece fuerte, visto no te cuento.

¿Y la música? Pues efectiva, cuidada y directa. Un rollete soul cabaretero que tiene una buena pegada. Paloma tiene una voz bonita (aunque a veces se pasa con los agudos y los grititos de gallina urbansoul), juega con ella y la conduce por donde mejor le pega a la música, hecha con un sinfín de arreglos de regustillo retro pero pasados por el inefable filtro de la modernidad. Obviamente carece del factor sorpresa y de la ironía de aquél Rehab que cambió la historia reciente del pop, y nadie le va a quitar ahora sus méritos a lo conseguido por Wino para este estilo de música, pero sí que es cierto que esta chica ha sabido adaptar un género que en nuestros días empieza a pecar ya por facilón y adaptarlo a un género tan sugerente como puede ser el cabaret. You Want the Truth etc (empiezo a plantearme si los artistas deberían de pagar por palabras sus títulos como los telegramas) tiene hits: la apertura de soul clásico y fanfarrón de Stone Cold Sober, la grandilocuencia pop con campanas incluídas de Some&Mirrors, el momento totally drama queen de Play On y el temazo con categoría de single súper bailable en plan charleston Upside Down, con sus cadencias y sus ritmos cabareteros. En este disco también hay momentos para el recogimiento y las baladitas: Broken Doll y Stargazer (con harpa y coros que hacen “pararap, pararap”).

Visto así, parece que al disco solo le falte un coro de negras, una cabra y un pianillo para tenerlo todo, todo. Paloma Faith es toda ella un homenaje a Manuela Trasobares y su visión en versión lamé del mundo. Con todo lo bueno y lo malo que eso implica.

Se van a morir de envidia: Wino y Duffy porque les va a robar la corona de reinonas del soul mainstream, y Empire of the Sun porque les va a robar la corona de reinonas horteras.
Va a telonear a: Barry White en una gira conjunta con Elton Johnn.
De aquí a tres años: estará enterrada en dorados, pero en los de los lingotes de oro que ganará con lo que venderá con este disco, que será uno de los más regalados las Navidades del año que viene.
Jitazos: Upside Down, New York
Más info: Myspace de Paloma Faith

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