gigs4girls. Mayer Hawthorne (22 de noviembre, Barcelona)

R: Se impone una intro puramente estética (y esteticista) a la hora de abordar la reseña del directo que nos brindó Mayer Hawthorne el pasado 22 de noviembre en la Sala Apolo (Barcelona). Y es que lo visto el domingo no es demasiado habitual cuando juntas a cinco hombres en una misma badan: ¿estilo? ¿buen gusto estético? No, no. Lo normal es dejadez y déficit de higiene. Pero en el caso de Hawthorne y The Country (su banda de acompañamiento), todo eran trajes-chaqueta con chaleco incluído, bambas molonas y pose de College británico. A destacar el líder absoluto, con su traje de pana fina a juego con una corbata de sutil estampado barroco, una camisa blanca de cuadros y unas bambas adidas de colores flúor. Los complementos venían a parte: sus eternas gafas de pasta y una bufanda de dandy que le duró tres canciones. Todo estaba en su sitio (estético)… y empezó a sonar Maybe so, maybe no. Toda la carne en el asador. Ya en la primera canción se intuían las maneras expansivas de showman refinado que gasta Hawthorne: baila con la contención de un guateque setentero y habla con la pausa de un rompecorazoes de manual. Lo que está claro es que, a diferencia de otros showmans que suben a rellenar la papeleta y poco más, Hawthorne habla durante sus conciertos. Y mucho… Entre tema y tema, provoca no sólo las risas del público, sino también las sonrisas y ciertos enternecimientos de corazones (y otras partes de la anatomía que no nos pondremos a describir ahora aquí). Y, claro, incluso en el meollo de las canciones, el artista exorta al público a que siga sus coreografías ronetteras (los movimientos lluviosos que acompañaron a I wish it would rain quedan para el recuerdo), que baile desaforadamente y, sobre todo, que se acerquen al escenario. “Please, move two steps forward” fue su frase de la noche para congregar a un público que tendía a repartirse por una sala Apolo más vacía de lo que este excepcional Lonely Hearts Tour se merecía.

Sonaron todos los temas que tenían que sonar: A strange arrengement (endulzando la velada), Your easy lovin’ ain’t pleasin’ nothin’, One track mind, Green eyed love, la mencionada I wish it would rain y las esperadas Just ain’t gonna work out y The Ills, con la que Hawthorne y The Country dieron por finiquitado un concierto más extenso y completo de lo que podía hacer pensar el hecho de que sólo tengan un álbum en el mercado (eso sí: recurrió a material de J Dilla para un celebrado homenaje al principio de la actuación). Guitarra, bajo, batería, teclados y su propia voz… Con sólo estos elementos, Hawthorne consiguió coger propulsión y dar un salto de atleta que le hizo pasar por encima de las dificultades que implican trasladar al directo un disco como A strange arrangement, abrumador en sus arreglos. Aferrándose al ‘menos es más’, la banda no sólo consiguió llenar los espacios huecos que podrían esperarse (y que no hicieron acto de presencia ni una sola vez), sino que consiguió abrir las fronteras de todas las canciones y conseguir un sonido mucho más directo, más cálido, más rítmico, más de ese sábado por la noche que el cantante nos pedía cada dos por tres (por mucho que estuviéramos a domingo). Cierto es que Just ain’t gonna work out quedó algo deslucido en el conjunto (es lo que pasa siempre que esperas con especial fruición una canción en concreto), pero es que temas como Your easy lovin’ ain’t pleasin’ nothin’ o The Ills cayeron sobre el público con una contundencia soulera que ya quisieran todas las bandas que persiguen el revival de este sonido. Sorprendentemente, la respuesta de la audiencia fue impropia de Barcelona: en esta ciudad parece que nos hemos acostumbrado a ser invitados de piedra incluso en conciertos de techno desmadrado… Por eso es de celebrar que la piña (numerosa) que nos congregábamos delante de Hawthorne y compañía estuviera totalmente entregada al baile desprejuiciado. ¡Y eso que era domingo por la noche! Si un artista es capaz de revivir a los muertos vivientes barceloneses, eso ha de significar que va por buen camino. Tan buen camino lleva que, si me preguntáis a mí, la actuación del domingo ya está en mi top 3 de conciertos del año.

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Una respuesta

  1. totalmente de acuerdo
    uno de los conciertos del año
    sólo igualable (que recuerde ahora) al de m ward
    muy bueno tu comentario sobre la dejadez y la falta de higiene
    yo sólo eché en falta el let me know
    que, creo no tocó, y a mí me fascina
    te dejo mi post orgásmico del concierto madrileño:
    http://reflexionesdeuntapir.blogspot.com/2009/11/la-noche-del-amor.html

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