discos4girls. Fuck Buttons – Tarot Sport

Imagen 1R: Caso real: hace una semana o así, salía yo de mi casa con Tarot Sport sonando a toda pastilla en mi iPod. En el portal, justo después de bajar las escaleras, se desata el bombo de Surf Solar… Y, al llegar a un paso de cebra, el subidón era tal que no pude evitar mirar hacia un abuelo que tenía a mi lado en plan “¿sabes quién tiene rulas?“. Verídico. Tan verídico que empecé a cruzar con el semáforo en rojo y casi me atropellan. Pero eso no tiene nada que ver con Tarot Sport. Lo que quiero expresar con semejante intro es que el segundo álbum de Fuck Buttons tiene una capacidad extrema para abstraer e hipnotizar a quien escucha, descontextualizándolo de su entorno y plantándolo en el epicentro de un movimiento sísmico de alto voltaje: un terremoto musical que debería cambiar el panorama de la música electrónica para siempre. Y os prometo que, por una vez, no estoy exagerando. Surf Solar es una epopeya épica en la que los versos electrónicos consiguen que la bruma analógica y el bombo bastardo rimen de forma asonante. Y, lo que es más importante: esta canción es la presentación sublime de un disco que tiene muy clara la estructura presentación – nudo – desenlace. Tres pivotes de intensidad que se ven completados por la debastadora acción de Olympians (nudo), 11 minutos que suenan a Boards of Canada aprendiendo a practicar trance, y por Flight of the Feathered Serpent (desenlace), una verdadera locura que hace pensar en Aphex Twin componiendo la banda sonora de La Historia Interminable puesto de M.

El resto, aunque estos tres temas destaquen de forma inevitable, no se queda atrás. Aquí no hay relleno que valga: son sólo siete canciones… Las suficiente para planificar una revolución que debería hacer correr muchas cabezas (de intocables de la escena electrónica). Como en toda buena narrativa, permitidme abordar las canciones en su propio orden: Rough Steez crece a partir de las ruinas de ruido blanco dejadas por Surf Solar para erigirse como un tótem de electrónica oscura e inquietante que conduce a visiones con gafas de soldador como las de Laurent Garnier o Mr. Oizo; The Lisbon Maru es un interludio que invita a cerrar los ojos mientras vuelves a pensar, otra vez, que la música electronica es el mejor heredero de la música del austrolopitecus; Phantom Limb se despega del campo de batalla explorado por Olympians explorando los intersticios de ese eco sintético en el que suelen habitar Autechre; y Space Mountain, justo antes de Flight of the Feathered Serpent, es una carta de rendición a un sonido megalómano que pervierte la suavidad del mejor Mike Oldfield y la convierte en algo tan rugoso como la lengua de un gato. A partir de ahora, no hay vuelta atrás: ya podemos empezar a hablar de “el sonido Fuck Buttons“, a buscar sucesores y herederos… Por mucho que también sea de recibo mencionar que este sonido debe muchísimo a la producción de Andrew Weatherall (si no, no se explica que el anterior disco de Fuck Buttons fuera un peñazo y este se haya convertido en las nuevas escrituras del trance, como afirma Javier Blánquez en su excepcional reseña para Playground). Ya sé que esto se va a convertir en mi coletilla preferida cuando hable de este disco pero, señoras y señores, si Tarot Sport no es el futuro… me corto la barba.

Anuncios

Una respuesta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: