gigs4girls. José González (Barcelona, 12 de octubre)

Imagen 1R: Difícil lo tenía José González para justificar su paso por nuestro país a estas alturas del cuento: su segundo álbum (In our nature) copó los primeros puestos de las listas de lo mejor del 2007, y sus dos conciertos en nuestro país en la gira de aquel disco dejaron un sabor de boca a cúspide, a nubes, a “¿qué vendrá después?”. Así que el hecho de que regrese a España cuando todos presuponíamos que debería estar grabando su tercer álbum provocaba un natural alzamiento de cejas… ¿No habría agotado ya las posibilidades de In our nature? Pues resulta que no, que no las ha dejado exhaustas. Y es más: tenía excusa. Resulta que su paso por la sala Luz de Gas (un marco excepcionalmente bello) fue grabada en video de cara a un documental sobre el artista a estrenar próximamente. Eso no significó, sin embargo, afectación o impostura en las maneras del sueco… Más bien, todo lo contrario. Desde que subió al escenario, sus tripas quedaron expuestas con esa tímida sinceridad que le caracteriza. Cualquiera podría pensar que le costó arrancar, con dos canciones atemperadas que hicieron de perfecta intro… pero que se perdieron un poco en el medio tiempo tras la salida por todo lo alto de El Petit de Cal Eril como telonero (cerró con la siempre triunfal I les sargantanes al sol). Por suerte, tras la apertura, llegaron al escenario dos parejas arrebatadoras. Para empezar, un dulce binomio de canciones: In our nature y How low. Pero, sobre todo, la pareja que lo cambió todo fue la formada por los músicos de acompañamiento de González.

Aquello fue el verdadero justificante de esta actuación. Y hablo sin haber asistido al concierto del artista en el Palau de la Música: mi experiencia se ve restringida al delicioso e íntimo set que González dio hace un par de años en la sala Razzmatazz 2. En aquella ocasión, el sueco defendió su cancionero envuelto en un manto de total soledad… Y hay que admitir que los coros y los refuerzos melódicos (vía percusión o melódica, principalmente) confieren una nueva dimensión de profundidad emocional a sus composicones (especial mención para la ampliación del dolor que supusieron los coros al final de Cycling Trivialities). Aun así, los músicos entraban y salían del escenario dependiendo del nivel de introspección buscado, jugando con subidas y bajadas rítmicas que hicieron que el concierto pasara en un suspiro. Antes de que te dieras cuenta, González ya estaba atacando Heartbeat y Teardrop, encendiendo corazones y ánimos de domingo por la tarde (porque era lunes, vale, pero también era festivo) y saliendo por el lateral del escenario a la espera de que le pidieran un bis. Se lo pidieron. Y no sólo hizo un bis, sino que despidió la velada con… ¡¡una versión de The Communards!! Con conciertos así, José González puede volver a Barcelona las veces que le dé la gana.

(Esta vez no hemos tenido tanta suerte como con Leonard Cohen y, de nuevo, la foto es un “robado”… “robado de internet”, se entiende. Y no tiene nada que ver con el concierto de anoche. Seguimos buscando fotógrafo oficial…)

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Una respuesta

  1. A ver, que es eso de que aún seguis buscando fotógrafo?? Estelita, que ya sabes donde estoy!! Anda, dime algo.

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