yesbutno4girls. Editors – In this light and on this evening

coveritlaoteR: Lo avisamos cuando colgamos el videoclip de Papillon: si Vicky Pollard escuchara el nuevo álbum de Editors, In this light and on this evening, se volvería loca del pussy y lo atacaría con un sublime “yeah… bah no“. Nosotros, que por mucho que lo escuchamos seguimos indecisos al respecto, hemos perdido la esperanza de que la cosa mejore. Así que nos sumamos a nuestra amiga brit-choni.

E: Yeah… Porque siguen conservando de alguna manera ese rollo épico de guitarras opresivas que un día nos engancharon en Munich, uno de los hits más incontestables de los últimos diez años, y más tarde en Push your head towards the air o Bones, de su segundo disco. Pero también han sabido aplicar nuevas tecnologías a su sonido para no aburrir al personal con otro An end has a start, que molaba pero que a la larga era un poco peñazo. Y porque el disco de rock futurista de Editors empieza con tres hits como la copa de un pino, que ya es más de lo que tenía su anterior álbum.R: … bah no. Porque sí, los tres primeros (yo diría que los cuatro primeros) hits no son hits, sino jitazos. Pero justo después el álbum parece caer en un agujero negro espacio-temporal que te abduce y provoca que no recuerdes absolutamente nada de lo escuchado hasta el silencio final, cuando te vienen unas ganas tremendas de escuchar “algo bueno“. Esto no puede ser, para nada, algo positivo. Y es que la segunda parte de In this light and on this evening es, cuando menos, un peñazo: ya lo hemos visto, ya lo hemos escuchado… ¿Por qué no siguieron entonces por el interesante camino de los primeros temas? ¿Porque volver a lo conocido (y aburrido)?

R: Yeah… Porque dijeron que este In this light and on this evening iban a basarse en ciertas pelis ochenteras (Terminator, Blade Runner)… Y lo han cumplido. En el nuevo álbum de Editors hay temazos que suenan a tensión retro-futurista, a pistones engrasados machacando carne humana. Y, si me apuran, a Kraftwerk caídos en la escena brit pop de mediados de los noventa. Sobre el papel, suena raro. Pero una vez te dejas llevar por el subidón de temas como Bricks & Mortar, You don’t know love o el singelazo absoluto Papillon, serías capaz de darle sentido a ecuaciones mucho más complejas.
E: … bah no. Porque los sintes a lo Vangelis recién llegados de un after gótico (de esos que tanto les deben gustar a las hijas de Zp) siempre suelen estar en la delgada línea que divide lo excitante de la vergüenza ajena. Y aunque la apertura con In this light and on this evening es sencillamente brutal con su final de percusión machacona, en otros temas como la mismísima Papillon y Bricks and Mortar (con esa melodía de casiotone de estudiante de primero de solfeo) se les va la mano y convierten una buena idea en un desagradable híbrido entre Apoptygma Berzerk y el Nacho Canut más trasnochado.

E: Yeah… Porque raro es el consumidor de música que no haya visto ya mínimo dos veces a Editors en directo (en una sala, en festivales, en el lavabo, en el Caprabo…). Así que sería absurdo y aburrido volver con un disco que estuviera en la línea de los dos anteriores. Ver cómo aplican al directo Papillon, The Big Exit o The Boxer me provoca, cuanto menos, curiosidad. ¿Le pondrá el cantante a la tabla de mezclas el mismo sentimiento que le ponía al piano?
R: … but no. Porque cuando ya has pagado como mínimo dos veces para ver a Editors en directo, no te quedan ganas de volver a pagar. Y menos, con un disco que se sustenta en tres temazos. Algunos pensarán que, para esto, mejor me voy a ver a Fangoria, que hacen el mismo tipo de chunda-chunda pero son más baratos. Y ver bailar a Alaska siempre es un espectáculo (para bien o para mal… eso queda a vuestra elección). Pero, ¡no! ¡Señores! Que al muñeco de cera de Canut sí que lo hemos visto demasiadas veces. Y, ¿quién sabe? A lo mejor en directo las tres cancionacas se expanden e infectan al resto de temas, conformando un directo más que decente.

R: Yeah… Porque en una escena como la actual, en la que “los hijos de la NME” mueren por combustión espontánea justo después de lanzar su debut, se agradece que una banda como Editors no sólo vaya por el tercer álbum, sino que, además, intente reinventarse, buscar nuevos sonidos… Proponerle, en definitiva, alternativas a sus fans. Y a los que son menos fans, también.
E: … but no. Porque cuando se firma un debut tan bueno y fresco como fue The Back Room (parece que hace mil años ya), los que no son fans miran con escepticismo su continuación, pero los fans queremos algo como mínimo igual de bueno. En An end has a start tiraron por lo fácil (la épica de estadios a lo Coldplay) y el tercer disco se ha recibido con expectación pero con una ceja enarcada también. Y el cambio de rollo a lo banda sonora de peli de scifi de los ochenta suena a ratos desfasada, queca y kitsch, pero siempre con el Sant Jordi en el horizonte.

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3 comentarios

  1. Thi is the main rason I love music4girls.com. Great posts.

  2. Собственно сабж
    Истории есть?

  3. люди добрые – помогите определиться, какая все же елка лучше: натуральная или искусственная. на одном сайте говорт одно, на втором другое. что лучше все же. этот вопрос поднят и на блоге.
    Кто что думает. Выскажите свое мнение

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