discos4girls. The Dead Weather – Horehound

Imagen 1E: En lo que a guitarras se refiere, music4girls tenemos nuestras discordancias: yo me quedo con los riffs y Raül prefiere el finger picking. Pero en lo que sí coincidimos es en el odio común a Jack White. Por ello a mi me dice Raül hace unos días: “Jack White tiene grupazo nuevo” y yo digo “y qué” y él me dice “que toca con la tipa de The Kills (esa que en tooodas sus actuaciones lleva una torerita de print leopardo que tiene que atufar a Callejeros que no veas) y con un tío de Queens of the Stone Age“. Y yo le pregunto: “¿Y qué haces tú escuchando eso?“. A lo que él me responde: “que mola un montón y estoy muy enganchado“. Así que yo le doy acto seguido al play a Horehound… y hoygan, sí que mola, sí. Rock setentero de producción súper sucia, como muy retro, guarrete, rockero y grandilocuente. El fantasma de Led Zeppelin aparece en el horizonte, pero no se equivoquen: The Dead Weather no se limitan a hacer AOR, sino que lo deconstruyen y lo diseccionan. Lo cosen con hilos variados y el resultado es un muñeco de vudú que acojona, tronco. Acojona. (Modo rockero off).

R: … (silencio)… Y de pronto voy yo y me doy cuenta de que soy incapaz de hablar como lo hace Estela al respecto de este tipo de música. Ya sabéis: será mi afición  al finger picking, pero lo cierto es que yo nunca utilizaría la palabra “tronco” en un texto (¡shame on me! ¿qué estoy haciendo con mi vida?). Eso sí, estas ínfulas maricas que me salen a mi de tanto en cuando no implica que no me pueda revolcar en el baño de lodo que proponen The Dead Weather. Para empezar, por algo muy básico: Jack White nos lo ha puesto fácil para que superemos nuestra aversión hacia él y se ha puesto en segunda fila (literalmente) de la banda. Ha cedido el liderazgo a esa diosa del cerdismo que es Alison Mosshart y se ha decidido por auto-marginarse a la posición de bateria (ojito: que eso le ha valido amplias y gratas comparaciones con John Bonham). Ahora bien, también nos lo pone fácil para que nos jodamos bien jodidos, porque dos de los temas estrellas del disco son precisamente aquellos que incluyen su voz: I cut like a buffalo y Treat me like your mother. Lo dicho: hay que joderse.

E: Y ya han cantado el Gordo y el Segundo Premio, y sólo son las nueve de la mañana. Porque sí, los dos temones que menciona aquí mi compañero son lo mejorcito del pack. Por un lado I cut it like a Buffalo, con esa base ragga machacona (y el asosiacionismo al cuelgue fumeta hippy en plan Woodstock 1969) y las psicofonías de fondo (¿metáfora de lo fantasma que puede llegar a ser Jack White? Nunca lo sabremos, porque su mente es insondable). Lo mejor del tema son el órgano de Dean Fertita y el estribillo rocker guarro que canta la Mosshart como una auténtica chaman freak: you know I look like a woman, pero I cut it like a buffalo. Que dan ganas de subirse a una camioneta y atravesarse el Gran Cañón. Y luego está Treat me like your mother, que diseccionará Raül y de la que debo decir que creo que nos mola tanto inconscientemente por el duelo metralleta en mano del vídeo. Yo quiero ser Alison Mosshart, y no solo porque está muy buena, sino por tener la oportunidad de jugar a la caseta de tiro de feria con el plasta de Jack White.

dead-weatherR: Sí, señor. Y no sólo nos mola por eso. Nos mola también porque es como si a The Beastie Boys los hubieran electrocutado con los cables de alta tensión de una torreta en la que estuvieran tocando Led Zeppelin. Que por ahí han llegado a decir que también es una canción que podría ser de Rage Against The Machine… Pero ignoraremos el comentario, que no nos mola que se caguen en la puerta de nuestra fiesta particular cuando nosotros ya tenemos la corbata en la frente y llevamos tres horas a base de chupitos de tequila. Es un temazo y punto. Cerda quien diga lo contrario.

E: Pero el akelarre setentero de Jack White y compañía no termina en estos dos temas. Si no, no sería motivo de tanta celebración por aquí. La cuestión es que el resto del disco es igual de hipnotizante, sudoroso y cachondo. En él hay lugar tanto para la incursión mental de tripi y el baile saltando las brasas de una hoguera, como para el exorcismo a pie de duna con los buitres volando sobre tu cabeza. Polvo, bourbon, millonadas de Marlboro y blues de segunda mano, country macarra y mucho rock colocado plagado de mala leche se dan la mano en Horehound para dar como resultado temones de la talla de 60 Feet Tall (con la que empieza el viaje de forma oscura y opresiva), 3 Birds (paranoia instrumental que podría ser el main theme de un hipotético spaguetti western dirigido por Jess Franco), Rocking Horse o la versión pasada de vueltas del New Pony de Bob Dylan. Una orgía frenética de AOR old school de digestión difícil pero que a nosotros nos ha flipado. ¿Qué será lo próximo? ¿Dedicarle un retro a Jimi Hendrix? ¿¡Quién nos ha visto y quién nos ve!?

R: Pero es que, con grupos como The Dead Weather, da gusto echar la vista hacia atrás y descubrir todo un itineario musical repleto de blues de pantános húmedos y de rock sureño pensado para engalanar diversas celebraciones vudú. En Horehound, todo está medido a la perfección para que te embarques en la particular caza de la ballena blanca de White: su revisitación de los diferentes pliegues del rock norte-americano (después del rock más clásico de The White Stripes y el pop-rock de The Raconteurs) llega por fin al cerdismo de gargantas quemadas por bourbon y humo de cigarros. Y lo más sorprendente es que, según dicen, el disco se grabó en un grupo de jams que se marcaron los cuatro miembros de la banda después de la gira conjunta de The White Stripes y The Kills. La improvisación, a tenor de lo visto, ha excitado su creativadad a la hora de poner sobre la mesa, con un golpetazo mayúsculo, temazos como los mencionados por Estela u otros que igualmente te agarran de la entrepierna como una amenaza barriobajera en medio de un callejón sin salida: Hang you from the heavens (el primer single), el va-y-ven de granito de Bone House o el delirio psicotrónico de Will there be enough water? En todas se advierte una cohesión como banda que no tiene (a día de hoy) ninguno de los otros proyectos de White. Y si ya hemos destacado la labor del falso hermano de Meg a la batería y de Mosshart en tareas de banshee ultrasónica, no hay que olvidar que la grasa del engranaje viene proporcionada por la inmensa guitarra de Dean Fertita (Queens of the Stone Age). El bajo de Jack Lawrence (The Raconteurs) cumple la papeleta y tiene sus momentos de cúlmen… pero es que lo de Fertitia se sale, tronco (¡por fin he utilizado la palabra! ¡por fin!).

2 comentarios

  1. curioso,vosotros odiais a jack white y a mi me encanta meg,XD

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