snob4girls. Anímic – Himalaya

Imagen 1R: Es curiosa la forma rocambolesca en la que funciona la mente humana. O, al menos, y por no generalizar, diré que es curioso cómo funciona mi cabeza. Al pensar en cómo introducir este Himalaya de Anímic, me venía a la cabeza el hecho de que es un álbum más accesible que el reciente debut de Albaialeix, por mucho que compartan evidentes lugares comunes como el folk pastoral adornado con cintas de carnaval psych (más abundantes en los segundos). Y aquí es precisamente donde subyace la paradoja: ¿más accesible? ¿Cómo puede ser que un disco (el de Albaialeix) que, además de todo lo dicho, también bebe del folk catalán tradicional sea más accesible que otro en el que las referencias son más globales? Puede que sea más “accesible” para alguien de Gran Bretaña. Pero, ¿para mí? Y que conste que nada de lo dicho debe eclipsar la abundante luz que desprende Himalaya: este es un álbum de altos vuelos… Sin importar de dónde procedan sus influencias. Porque lo importante no es de donde viene, sino hacia dónde se dirige. Y ya desde la portada, el nuevo disco de Anímic se dirige hacia unas montañas en las que los luminosos punteos de guitarra se pierden en la inmensidad de un cielo azul en el que motea alguna que otra nube negra de tormenta, inquietante y amenazadora…

Dicen Anímic que Himalaya está basado en los escritos de Enid Blyton, pero lo cierto es que sus canciones casan mejor con ese Jules Verne que también citan como influencia en su MySpace: la inocencia narrativa de Blyton se percibe en la superficie, pero basta introducir el dedo gordo del pie en las aguas transparentes de este plácido lago sonoro para ver que, por debajo de esa superficie, corre una fría corriente repleta de monstruos retrofuturistas que tienen más que ver con las luces y sombras de Verne. Himalaya, concebido como una excursión de un domingo por la mañana, realiza deliciosas paradas en el folk pastoral de Fairport Convention, en el clasicismo campestre de Pentangle, el calor de la hoguera (con chisporroteos diversos) de Davy Graham, los cielos azules de Linda Perhacs, las nubes de oscuridad electrónica de los Tunng menos alegres, las luchas inmóviles entre brujas buenas y brujas malas de Espers, la agridulce melancolía de Iron & Wine… Así, una vez pagado el peaje de las influencias, te das cuenta de que sirven de bien poco para abordar Himalaya: alternando inglés y catalán, canciones como La mort i el riu, El Curandero, Les fulles fan d’ocell, o las maravillosas Bleach, Kent forest y Marbre i or desarman cualquier ataque desde la referencialidad. Y es que lo que practican Anímic suena a originalidad sin cortapisas, a espíritu creativo al que no están dispuestos a poner trabas. Que sigan así por muchos discos.

Una respuesta

  1. […] porque vienen curvas. Y no por la música que practican Anímic (y a la que ya dedicamos un extenso snobs4girls escrito desde la admiración sincera), sino porque es una de esas bandas con numerosos […]

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