trickortreat4girls. Hidrogenesse

animalitos-espejos-3R: Este Trick Or Treat nos hace especial ilusión. ¿Por qué? Porque Hidrogenesse, de alguna forma u otra, nos han acompañado  en nuestro trayecto como music4girls. Es lo malo de ser unos modernos (de mierda): muchos son los grupos que pasan… pero pocos los que se quedan. E Hidrogenesse es de los segundos. Para empezar, porque no son un grupo para modernos (ni de mierda ni cualquier otro tipo). Y, para acabar, porque empezaron mucho antes que nosotros y, si tenemos algo claro, es que nos sobrevivirán. Es lo que tiene el talento de verdad: Hidrogenesse podía parecer, en un principio, un proyecto paralelo de Genís de Astrud junto a Carlos, su pareja. Pero ya se sabe que, cuando de paralelismos se trata, una de las líneas puede pegar un volantazo genial en un momento dado… y salirse por la tangente. La tangente por la que se han desviado Hidrogenesse es el weird-pop recalcitrante, con letras abigarradas y repletas de ironía que se conjugan con sonidos laberínticos que los emparentan directamente con sus adorados Sparks. Ya hace más de dos años que salió al mercado Animalitos (y que elegimos Disfraz de tigre como mejor canción del año), una obra magna y desbordante que actuaba de glosario de sus guilty pleasures y lugares comunes: la base perfecta para flexionarse antes de dar un salto con pirueta circense hacia fascinantes parajes musicales que, seguro, están por venir. Por todo eso, porque somos muy fans de Hidrogenesse, es todo un honor dejaros con sus respuestas a nuestro Trick or Treat

1. El primer disco que me compré… (Carlos) El Meat is murder, de los Smiths. (Genís) Toda la discografía de los Eurythmics, en el 85.
2. Película para la que mi música podría ser banda sonora…
Nos gustan las películas sin banda sonora, pero podría ser cualquier peli de Fassbidner en las que ponía canciones de Leonard Cohen, Suicide, KraftwerkSigue leyendo

dignidad4girls. Un actor porno versiona a REM

Imagen 1R: Hay que saber dónde poner los límites, señoras y señores. Es el gran mal de la sociedad de nuestros días: no hay nada sagrado. Nada. Y, si no me creéis, haced clic en “leer más” y flipadlo en colores con la versión tecno-máquina que ha hecho un tal Colton Ford. Resulta que Mr. Ford es un actor canadiense de porno gay. Y no sé quién le habrá dicho “oye, Colton, tío, que además de comer rabos podrías cantar y tal“, pero quien haya sido merece una muerte lenta y dolorosa. Porque se hay algo que debería ser sagrado, por intimista y casi casi casi perfecto, es Losing my religion, de REM. Sigue leyendo