gigs4girls. Festival SOS 4.8

sosE: Como veníamos amenazando, music4girls nos habíamos propuesto patearnos este año todos los festivales de música posibles. Así que el viernes pasado cogimos nuestras maletas, un Alaris en Sants y nos pusimos rumbo a Murcia, qué hermosa eres, para asistir a la segunda edición del SOS 4.8. Más de cinco horas de viaje después (en las que pudimos reflexionar sobre por qué ya no hacemos cosas así normalmente) nos plantamos en la capital levantina, preocupados por el tiempo, con el culo acarpetado pero felices de estar allí. Estuvimos en un hotel maravilloso, que también nos hizo recapacitar sobre lo mucho que cambian las cosas: de las duchas de Austwichz del FIB de 2001 a la bañera con hidromasaje del hotel. ¿Aburguesados y pijos? Si, pero no tontos. Con nuestras mejores galas festilaveras (nunca dejaremos de alabar las maravillas de los festivales urbanos) nos encaminamos al recinto que estaba… a cinco minutos del hotel. Un lujo ibérico total.

R: Lo que hace la edad: si hace unos años me hubieran dicho que acabaría buscando el lujo a la hora de ir de festivaleo, no me lo hubiera creído. Pero uno se hace mayor y no le dice que no a una columna de hidromasaje en la habitación o a un buffet libre de desayuno. Mucho menos a estar a cinco minutos del festival a pata y tener, en el medio, una churrería especializada en clonar churros con la forma del miembro viril de Stringer Bell (el mejor personaje de la serie The Wire). Y si, además, substituímos el suelo de arenilla y/o barro por un lugar urbanizado, ya no hay parangón: el recinto del SOS es un primor de accesibilidad, con espacios preciosos como el Auditorio o el edificio anexo en el que se realizaron todos los actos de arte y reflexión. Por cierto, todas las fotos de este post las hemos sacado del Flickr que el festival ha creado para que la gente suba las instantáneas. Pero aquí estamos para hablar de música, así que allá vamos…

VIERNES
pj-harveyE: PJ HARVEY & JOHN PARISH. Llegamos tarde para entrar al Auditorio para ver a PJ Harvey con la banda de John Parish. Pero la organización, consciente de que este era uno de los conciertos que más curiosidad suscitaba, y que el aforo del Auditorio no iba a ser suficiente para todos los que queríamos entrar, tuvo a bien plantar una hermosa pantalla en el exterior para que la plebe pudiéramos disfrutar del concierto en directo mientras tenía ligar. El sonido, perfecto. PJ, perfecta también. Vestida de largo y de blanco, con el pelo recogido a un lado, como una ninfa del rock, Harvey desgranaba las canciones de su último disco con la precisión de un reloj suizo. Haciendo que nos planteáramos si nos acababa de convencer del todo este giro artístico basado en mantenerse ella en un primer plano vocal y relegar la instrumentación a Parish y compañía. Efectividad hubo. Pero faltó garra, faltó rabia y faltó algo de genuinidad. PJ está en una huída artística hacia delante que parece no tener retorno a la puesta en escena furiosa y rockera que tantos buenos momentos nos dio en el pasado. Y yo debo decir, que la echo un poco de menos.

R: KLAUS&KINSKI. Os parecerá raro, pero lo cierto es que si por algo nos “alegró” no entrar en el Auditorio para ver a PJ Harvey fue porque eso significaba que podríamos ver a Klaus&Kinski sin necesidad de que la gente nos mirara mal al salir de la sala en medio del concierto de la diva acompañada de John Parish. Así que pudimos disfrutar a los murcianos en formato largo… Y nos sorprendió. Desde la última vez que los vimos en Barcelona, la banda ha mejorado instrumentalmente de forma exponencial. En su TrickOrTreat, Marina nos confesaba que quería substituir a la cantante de The Pains of Being Pure at Heart… Y lo cierto es que las derivaciones de las guitarras siguen esa senda con una pericia que va in crescendo. Eso sí: Marina sigue siendo Marina. Sus intermedios entre canción y canción, a medio camino entre la timidez y el desparpajo, son dignos de estar en el club de la comedia. Y su voz sigue siendo un remanso de paz

duffyE: DUFFY. Sigo pensando que Duffy es una persona mayor encerrada en un cuerpo de veinteañera. Canta como una vieja, viste como una vieja y se mueve como una vieja. Como dice Raül: es como Dolly Parton pero sin tetas. Peor aún, porque no tiene ni pizca de arte. Eso sí, se hace acompañar de una banda que ya la quisiera Ladyhawke para sí misma. Una puesta en escena completa, con un sonido casi vintage que reviste las canciones de Rockferry de una perfección casi cansina. Y algo muy intrigante: dos coristas que eran clones de la cantante. Pero con tejanos (Duffy iba con unos shorts cortísimos. Lo que nos hizo pensar en cómo puede una mujer llevar tan poca ropa y resultar tan poco sexy). Nos preguntábamos si las clones de Duffy llevarían peluca. Y a la mañana siguiente constatamos que no, que era su pelo de verdad. Y lo que era más desconcertante: vestían practicamente igual y físicamente eran calcadas a la cantante de Mercy. Por lo demás, un concierto correcto, limpio, blanco de una ejecución perfecta. Una sosez, vaya.

R: THOSE DANCING DAYS. A mi no deja de sorprenderme que el concierto de Those Dancing Days fuera de lo más concurrido del festival, con gente coreando las canciones y bailando como si fuera un concierto de alguien mucho más conocido. Sus canciones siguen pareciendo todas la misma, pero hay que reconocer que a divertidas no les gana nadie. ¡Ah! También sorprendía que una de las chicas que cuando pasaron por Barcelona nos hizo comentar que merecía una camiseta en la que rezara “I hate myself and I wanna die” estaba mucho más animada. Incluso mona. Nada, nada: que están evolucionando la mar de bien.

E: EL GUINCHO. ¿Qué se puede decir de El Guincho que no se haya dicho hasta ahora? Es lo más cercano que tenemos en nuestro país a Animal Collective. Fusionando experimentación, frescura y diversión, sus directos son una fiesta asegurada. Sigue intrigándome cómo consegue movilizar congas allá por dónde pasa. Pero ahí está, con sus loops caribeños y su proximidad al calypso, Pablo siempre consigue hacer bailar a la parroquia. Siendo como es, igual que Russian Red, un poco víctima de su propio éxito (y de muchas envidias), solo hay que decir que es fantástico que se estén haciendo cosas como lo que hace él en nuestro país. Exportando frescura, originalidad y diversión. Lo único que hay que temer es que tanta actividad acabe quemando un poco la propuesta.

R: THE PRODIGY. Intentamos ver una canción. Casualmente, era Breathe. Nos marchamos a mejores cosas. No sólo porque sonaran horteras y desfasados, sino porque nos dio bastante miedín el público. Estaba lleno de gremlins. Entendedlo: saliamos de la columna de hidromasajes. No estábamos para semejante guarrería.

peachesE: PEACHES. Podemos decir que esta fue, con diferencia, la gran sorpresa del festival. De la casi indeferencia de un “venga, dos canciones y nos vamos” pasamos a un estupor que nos mantuvo allí plantados hasta que acabó el concierto. Al son de la sintonía de El Equipo A aparecieron dos individuos (uno de ellos resultó ser una mujer que bien podría ser un personaje del Rock Band o la novia secreta de Marilyn Manson) vestidos con mallas y capa de lentejuelas verdes. Tras ellos Peaches, oculta bajo una máscara de lucha americana y un vestido rosa, ambombonado, que la hacía parecer un palomo en celo. Al final se quedó en mallas (temíamos que se quedara en porretas) y nos disparó durante más de una hora sus temas electroclash arriba el rollo bollo de una forma directa, potente y apabullante. La gente no paró de bailar, ella no paró de bailar y al final el show resultó ser una mezcla bizarra de juntar al Bowie de Ziggy Stardust con el Iggy Pop de Raw Power. Muy visto. Sí. Poco original a estas alturas, también. Pero no olvidemos que nos chupamos casi ochocientos kilometros para pasárnolo bien. Y solo eso ya hizo que valiera la pena.

SABADO
spiritualized1R: SPIRITUALIZED.
Tengo que reconocer que Spiritualized me llegaron tarde, así que la única vez que les disfruté en directo fue en la última gira en acústico con la que pasaron por nuestro país. Por ello, saborearlos en eléctrico fue como morder una anguila, o como contemplar un puzzle especialmente complicado tras conseguir las piezas que te faltaron durante mucho tiempo. Sus space-pop, tan cercano al gospel, tan cercano a la epifanía megalomaníaca, es un billete de ida hacia un lugar inhóspito en el que es fácil perder la cabeza… incluso en medio de un festival. Es demasiado fácil dejarse llevar por sus composiciones derivativas y digresoras. Un placer.

russian-redE: RUSSIAN RED. En nuestro permanente ombliguismo capitalino barcelonés, a veces nos olvidamos de que fuera de nuestras fronteras hay vida, hay inquietudes y también permeabilidad. Ahora está de moda criticar a Russian Red y su exposición permantente. Porque somo el país en el que uno vale más cuanto menos triunfa. Así que criticamos que vendan discos La Oreja de Van Gogh en detrimento de otras propuestas que consideramos mucho más validas, pero en cuanto estas dan el salto al éxito, las rajamos por sistema. Personalmente me parece que una señorita como Russian Red (de la que en absoluto soy fan, cuya propuesta me parece tan almibarada que a ratos huele) llene un bolo en cualquier ciudad a la que vaya, es cuanto menos esperanzador y motivo de alegría. Ojalá hubieran más como ella y menos quintas estaciones, calles parises, sueños de morfeo y mierdas por el estilo. Eso sí, sigo pensando que el inicio de Cigarrettes es calcado al “doce cascabeles tiene mi caballo“.

keaneE: KEANE. Keane eran para nosotros un misterio. Sabemos que le gustan a mucha gente. Y no entendíamos por qué. Ver que el concierto de Murcia estaba no lleno, sino lo siguiente, hizo que nuestra intriga creciera. Ver el directo hizo disipar nuestras dudas. Con su pop hiperbólico se metieron a toda la gente en el bolsillo (incluso a nosotros). Su cantante, entregado, se dirigía a los asistentes en un español macarrónico guiri divertido y entrañable. Desgranaron las canciones de sus discos muy efectivamente, cargadas de melodías, subidones, y con unos visuales divertidísimos y amenos. Un show total y un bolo 100% festivalero.

underworldR: UNDERWORLD. Un festival no es un festival si no hay una decepción como la de Underworld. Y mira que les teníamos ganas… Pero la cosa empezó a pintar mal cuando el cantante salió al escenario con una americana de lentejuelas plateadas. No nos malienterpretéis. No tenemos nada en contra de las americanas de lentejuelas plateadas… siempre y cuando las lleven gente como Leonardo Dantés. Pero da penita cuando la lleva alguien con una voz que estaría en el Top 1 de music4girls sobre “voces masculinas que nos ponen burracos“. Si a eso sumamos que sus pasos de baile parecían asesorados por un go-go de Arena (para no iniciados: Arena es la discoteca gayer barcelonesa por excelencia), estaba claro que necesitaríamos un par de canciones para recuperarnos. Eso sí, a medida que salíamos de la perplejidad ante la caida de mito, entrábamos en otro tipo de perplejidad: ¿qué había pasado con el sonido de Underworld? ¿Dónde estaba la dureza, el cerdismo y la sequedad que nos gustaban en ellos? Todavía no me explico cómo aguantamos una hora y diez minutos de semejante aberración musical, pero al final valió la pena: desfasar con Born Sleepy bien vale una tortura china como aquella. A eso hay que sumar un cierre por todo lo alto con Moaner y A hundred days off (donde, por fin, sonaron a Underworld)… Lo dicho: decepción, pero con cierre dorado.

E: LADYHAWKE. Tres veces he visto a Ladyhawke en menos de seis meses. Teniendo en cuenta que cada vez resultaba sonar peor que la anterior, significa que lo mio es ya masoquismo o gilipollez supina. Soy muy fan del disco, me encanta su propuesta ochentera y la producción limpia y perfecta. Pero la tipa esta es terrible en directo. Canta mal, es sosa y no transmite nada. De verdad, si algún día pasa por vuestra ciudad, ni os molestéis.

R: 2MANYDJS. Grata sorpresa. Sinceramente: hacía mucho que no bailaba como me hicieron bailar los belgas. Sus sesiones funcionan con un doble y estimulante nivel de lectura. Por una parte, puedes limitarte a disfrutar y bailar y beber y moverte y pasártelo bien (y meterte todo lo que se meten los gremlins). Pero hay otra posibilidad: a poca cultura musical que tengas, te correrás de puro gusto al desentrañar las asociaciones imposibles que son capaces de bordar 2manydjs. Estela dice que no, que a ella le pone de los nervios que no no “suelten” nunca las canciones y que te dejen con la miel en los labios. Pero, ¿quién quiere miel cuando lo de esta gente es cocina de diseño? Con todo lo bueno y lo malo que tiene este tipo de cocina.

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Una respuesta

  1. […] A veces cierro los ojos y puedo ver nítidamente su no-actuación en el SOS Estrella Levante. Esos aspavientos, esos bailoteos (que aprenda Leonardo Dantés), esa chaquetilla de lentejuelas […]

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