snob4girls. Bonnie ‘Prince’ Billy – Beware

imagen-1R: Cuando salió el anterior álbum de Bonnie ‘Prince’ Billy, Lie down in the light, recuerdo que me alegró darme cuenta de una cosa básica en la discografía de Will Oldham: este hombre tiene discos para absolutamente todos los estados de ánimos que puedas atesorar en diferentes etapas de tu vida. En aquel caso, era evidente que Lie down in the light encapsulaba dulcemente los rayos de sol de última hora de la tarde para bañar tu estado de ánimo cada vez que necesitaras un crepúsculo. Entonces, ¿qué parte del espectro emocional cubre Beware? Lo cierto es que el último álbum de Bonnie ‘Prince’ Billy consigue algo más que interesante: conservando la habilidad para conseguir una homogeneidad palpable de sus anteriores trabajos (el pesimismo existencial del insuperable I see a darkness o la épica de country gótico en The letting go!), Beware es algo así como mirar a través de un caleidoscopio. Hay tantos colores. Tanto movimiento. Pero todo está allá, dentro de ese aparatejo, dentro de ese círculo perfectamente delimitado. Beware your only friend, la canción que abre el disco, es algo así como un libro de estilo para lo que vendrá después: country-folk con la tilde sobre el country y un gusto dulce por fantasear con otros prefijos (pop, rock, blue-grass). Los coros recuerdan a las maravillas acontecidas en The letting go! junto a Dawn McCarthy, pero multiplican sus posibilidades: más que actuar de coro, de voz de la conciencia, los nuevos coros se aplican con diversas finalidades (aquí como celebración redneck, pero hay momentos de crooner country a lo Johnny Cash que ponen los pelos de punta). La propia voz de Oldham parece cada vez más entrenada, más profesional; pero con la pericia suficiente para recurrir a lo asilvestrado cuando las letras (melancólicas y repletas de humor negro) así lo requieren. La instrumentación abre un poco más su abanico habitual, enriqueciendo su country-folk con vientos, pero sin abandonar nunca el raquitismo habitual. Y así, canción a canción, Bonnie ‘Prince’ Billy construye un disco aparentemente liviano que, sí, de forma similar a lo que hizo con Lie down in the light, atesora los últimos rayos de sol en el crepúsculo. Pero ahora no son amarillos. Son rojos, vívidos, intensos. Es cierto que se hace difícil establecer las variaciones, evoluciones y diferencias a cada nuevo trabajo de Will Oldham (saca una media de dos discos por año, entre directos, rarezas y grabaciones de estudio). Su discografía podría leerse como un texto en el que lo normal son los puntos y seguido. Con el punto y final de I see a darkness marcando un cambio de capítulo, sin embargo, es fácil establecer nuevos puntos y aparte. The letting go! es uno. Y no hay duda de que Beware es el siguiente.

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