discos4girls. Okkervil River + Jape

imagen26R: Okkervil River – The Stand Ins. Está guay esto de escribir una reseña (o un post… o lo que sea) de un disco cuando ya hace semanas que lo escuchas. Más todavía en un caso como el de Okkervil River. Hace un ratín, cuando me planteaba qué decir sobre The Stand Ins, me he vuelto a poner el disco. Y he recordado qué me pasó con The Stage Names, el álbum con el que descubrí a esta excepcional banda de Austin (Texas). Al principio me apasionó por un par de canciones en concreto. Luego fui descubriendo que realmente me gustaba el disco entero. Y finalmente, cuando me compré la edición especial con un CD en el que las canciones se presentaban desnudas, en acústico, ya sabía que iba a ser fan de Okkervil River para el resto de mi vida (a no ser que decidieran ponerse pelucas y hacer versiones de Dolly Parton… aunque en ese supuesto puede que me hiciera más fan todavía). La cuestión es que cuando The Stand Ins cayó en mis manos, el proceso se repitió de forma mimética. La primera canción que le dio un achuchoncillo a mi corazón fue On tour with Zykos, un baladón de tres pares de narices capaz de bajar del burro (habría que actualizar esta expresión) a cualquiera que tenga prejuicios contra el rock-folk fronterizo. Pero es que, poquito a poco, he ido descubriendo que ya tengo nuevo paquete de canciones imprescindibles. Por una parte, los subidones etiborrados de trompetas a lo Calexico y de guitarras alegremente afiladas a lo Spoon en canciones como Lost Coastlines o Pop Lie. Y por otro lado, las imprescindibles baladas y medio tiempo, donde Bruce Wayne Campbell interviewed on the roof of the Chelsea Hotel, 1979 (¿mejor título de la temporada?) y Blue Tulip se llevan la palma. Pero es que aún hay más motivos para adorar a Okkervil River. Su directo, aunque no va a cambiarle la vida a nadie, es uno de esos espectáculos que te pueden alegrar el día si quieres, si te dejas. Además, algo tendrán los de Will Sheff (uno de los mejores letristas de la actualidad… pero es que si me pongo a hablar de sus letras no paro) que día sí y día también aparece algo nuevo relacionado con ellos. Hace poco se destapaban con una presentación del álbum en video. Y estos días el mismísimo Bon Iver (del que tarde o temprano hablaremos) ha colgado en youTube una preciosa versión de Blue Tulip. Lo dicho. Algo tendrán. Porque cuando el río suena…

E: (PD: Que quede constancia que yo quería también reseñar este disco porque me gusta muchísimo pero Raül, además de ser un chupa cámaras (si queréis saber por qué tenéis la solución en nuestro facebook) es un acaparador de reseñas guays. Que mira que a mí el primero no me enganchó de primeras pero este me tiene pilladísima. Por cierto, sería un auténtico puntazo si en su próximo concierto -por favor que sea pronto – salieran cargados con sus banjos y pelucones a lo Dolly Parton. Lo sabemos. Nos haríamos fans del todo.)

imagen112E: Jape – Ritual. La última entrega del irlandés Jape es el típico caso de disco con material y calidad suficiente como para gustar al público en general pero que, por desgracia, pasará tristemente desapercibido en este país.
Ritual es el tercer album de Richie Egan y es un disco de pop electrónico puro y duro en el mejor sentido de la palabra. Recoge lo establecido en sus dos anteriores piezas y lo replantea sustituyendo la base folk por un lado mucho más electrónico (The monkeys in the zoo have more fan than me, a parte de tener un título genial era absolutamente adictivo). Ritual no es pretencioso, ni extraordinariamente innovador, pero tiene letras divertidas y las canciones son esencialmente piezas brillantes y optimistas que se pueden escuchar en cualquier momento del día. La mayoría de canciones que lo componene son potencialmente bailables y alegres con una única concesión para una balada (At the heart of all this strangeness) que es emotiva y esencialmente bonita (aunque este adjetivo suene cursi es el que más me pega en este caso). Con esto quiero decir que Ritual no es un disco que tendrá una nota de más de siete en Pitchforkmedia (esa Biblia de músicoadicto de pro del siglo XXI) y tampoco será excesivamente reseñado en practicamente ninguna parte. Pero es tan bueno y tan dulce que merece al menos una escucha. El enganche es irremediable. Cristopher and Anthony es una apertura directa que recoge todo el espíritu de lo que espera después. Le sigue I was a man, en la misma línea. Es decir, bases electrónicas poco recargadas con letras delirantes e ingeniosas. Musicalmente por el estilo de lo que hicieron en su día de Postal Service. Pero los auténticos temazos del disco son Apple in a Orchad y Strike me down, con una base chumba chumba electro vamos que nos vamos (pero tampoco demasiado, que nadie se piense que esto es el nuevo disco de Chimo Bayo) que te obliga a levantarte de la silla para bailotear a su ritmo. En definitiva, Ritual es un disco que no cambiará nada en la historia de nada, pero que merece mucho la pena porque demuestra que en lo que al pop se refiere, se siguen haciendo cosas interesantes con pocos aspavientos y sin grandilocuencias forzadas.

R: (PD: No he podido evitar soltar una risotada con lo de Chimo Bayo… Lo que me lleva a recordar que, inicialmente, cuando todavía ni había escuchado este disco, pensaba que Jape era un tío mexicano. ¿Por el mostacho? Ni idea. Lo que está claro es que, aunque como bien dices no saldrá en casi ningún sitio reseñado, para nosotros es de lo mejorcito del año)

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