discos4girls. Fleet Foxes + The Black Ghosts

25608fleetE: Fleet Foxes – Fleet Foxes. Siempre he pensado (y esto es una simple opinión), que lo que hace grande a un disco de influencias muy marcadas y reconocibles es que esas influencias se noten, se sientan, sean evidentes, pero que a su vez el disco fluya de manera independiente y, lo que es más importante, aporte algo. En Fleet Foxes están claras las raíces de las que proviene su sonido, Morricone, The Beach Boys, la música americana de tintes más profundos y todo lo playero y a la vez sureño que se os pueda venir a la cabeza. Pero a su vez suena tremendamente actual y contemporáneo, dicen que en la línea de Animal Collective, My morning Jacket y Band of horses. Yo creo que son muchísimo más pop que estos. Que basan gran parte de su destreza musical en el juego voz contra guitarra, pero que es en los momentos más épicos cuando ganan de largo la partida de las composiciones estremecedoras y preciosistas (He doesn´t know why pone, simplemente, la pelos como escarpias, con ese subidón, subidón vocal).
Es increíble como un disco que bebe de sonidos tan distintos pueda resultar tan homogéneo, original, sorprendente y sobretodo honesto. Dicen ellos que no son para nada hippies, cosa que no jurarías viendo sus fotos y la longitud de sus barbas. Pero lo cierto es que todos los temas de su primer disco suenan a psicodelia setentera pero bien entendida. Lujo folk rock sin ni un atisbo de aor (que ya se sabe que es el Lado Oscuro de la música de los setenta). Guitarras comedidas, coros celestiales (White winter hymnal suena a himno hare krishna jipilongo, alegre y pegadizo). Pero lo que abundan en Ragged Wood son sobretodo melodías cinematográficas que bien podrían sonorizar alguna escena de Sergio Leone (Heard them stirring sería el tema prinicipal de un hipotético remake de El bueno, el feo y el malo, pero no se puede entender sin el tema que la sigue, Your protector, un tándem perfecto, grandilocuente y quizá la única canción que se ha hecho en los últimos veinte años donde la flauta de pan no da ganas de asesinar a la persona que tienes al lado.)
En fin, que estando como estamos en un momento donde todo cristo quiere hacer la música que esuchaban sus padres, quizá son Fleet Foxes los que salen como triunfadores ; como perfectos catalizadores de aquellos sonidos que escuchábamos en casa y renovadores de unas melodías que, aunque nuevas, siempre han estado ahí. En los veranos de nuestra infancia antes, y en los calores de nuestra madurez, ahora.

theblackghostsR: The Black Ghosts – The Black Ghosts. Lo que sigue es un resumen de mi idilio intermitente con The Black Ghosts. El año pasado, J (que es también quien nos presentó a CH, por cierto) me pasó un temazo de unos tal The Black Ghosts. El tema, puro dance-groove a lo french touch (ya sabéis: Justice y sus continuadores en las antípodas, tipo Cut Copy o Midnight Juggernauts) con un hipnótico sonido como de huesos que entrechocan, no tardó en estar en mis imprescindibles de la temporada. Pero lo cierto es que poco más se supo de The Black Ghosts, así que dí por supuesto que eran un rollete de una noche (o algo así) y que nunca más se sabría de ellos. Pero entonces, unos meses después, empiezan a sonar como autores de algunas de las remezclas más sorprendentes de los últimos tiempos, versionando canciones de gente como The Whip, Lindstrom o The Gossip. Así que toca informarse mejor: resulta que The Black Ghosts molan más de lo que cabría esperar si nos dejamos guiar por su chusquera web (¡dios! ¡tienen calaveras como barra de desplazamiento!). Para empezar, no son unos don nadie: uno de ellos, Simon Lord, milita en Simian, mientras que el otro, Theo Keating, hace lo propio en The Wiseguys. Bien, vale. Uno de ellos sí que es un don nadie. Pero bueno, sigamos con la historia. Hace unos días se filtra el que será el primer largo de The Black Ghosts. Y me lo bajo, evidentemetne. Lo pongo. Empieza a sonar Anyway you choose to give it, que ya la tengo algo sobadilla pero es un pelotazo en toda regla. Sigue en buena forma: uno de los pelotazos bailables de la temporada, vamos. Pero llega el segundo corte, It’s your touch, y algo falla. No hay touch. O sí que lo hay, pero es tan blandengue como el (franchute) touch de Phoenix. A partir de ahí, la cabeza me va y me viene y, al final del disco, no sé qué pensar exactamente. Está claro que, más allá del trallazo de apertura, hay otros grandes temazos: Until it comes again, I want nothing, Some way through this… Pero estos temas conviven con otros de un pasteloso escandaloso. Entonces, ¿por qué dedicarle un discos4girls? Bien, señores, la carne es débil. Y, sin comerlo ni beberlo, al final han habido temas de esos que-suenan-a-Phoenix que me han acabado enganchando. Específicamente, me refiero a Something new y Don’t cry, que bien podrían sonar en la radiofórmula y hacer chorrear pata abajo a toda una clase de adolescentes quinceañeras. Y a mí también me gusta. Chorrear. Sí. ¿Qué pasa? Así que procedamos a un resumen final: 1 jitazo / 3 temazos / 3 que-están-más-que-bien / el resto = paja. Veredicto: ya es más de lo que ofrecen muchos otros discos trendys.

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