verdadesinconfesables4girls. Películas que nos gusta ver… y que nunca reconoceríamos en público

pelis01E: En music4girls hay muchas cosas que nos gustan. Quizá la que más, sea sacarnos secciones de la manga. Prueba de ello es que casi tenemos más secciones que posts colgados. Hoy nos hemos sentido especialmente ocurrentes y hemos decidido inventarnos una en la que podamos explayarnos acerca de cosas que nos gustan… pero que en determinados contextos no puedan ser entendidas. Porque todos tenemos verdades inconfesables y porque, a fin de cuentas, estas también forman parte de nuestro universo individual. Por ello, lectores, os encomendamos a que participéis de ellas y uséis estos posts como catarsis de aquello que os gusta…pero que no os atrevéis a confesar (en público). Hoy tocan pelis.

R: Miss Agente Especial. Que nadie me pregunte por qué. Lo tiene todo para ser una aberración: sale Sandra Bullock, las protas son misses, sale Sandra Bullock, hace de poli que descubre que puede ser guapa (omg!)… ¿He dicho que sale Sandra Bullock? Pues sí. Pero me tronché a base de bién y me hizo plantearme que o 1. La Bullock tiene mucho sentido del humor, tanto como para reirse a base de bien de ella misma o 2. La Bullock no tiene sentido del humor y, directamente, en el rodaje se rió de ella hasta la abuela del cátering. Voto la opción 2.

pelis02E: Leyendas de pasión. Algo tendrá, que cada vez que la he pillado en la tele he quedado prisionera durante las casi dos horas y media que dura. Y no es que sea especialmente buena, no. Es ñoña. Es previsible. No inventa nada. Sale Julia Ormond que es la actriz más saltless casi, casi, que existe. Sale Brad Pitt cuando era una estrella adolescente, desgreñado y haciendo de burro de las montañas. El triángulo amoroso en que se basa parece salido de la mente de un estudiante de la ESCAC de primer curso. Pero ahí está. Es extraordinariamente romántica y tiene momentos de clímax de dramatismo (entendido como “queendramatismo”) de los que te dejan con la boca abierta. Con su punto culminante en el asesinato de la india que se casa con Brad Pitt porque él está resentido con Julia Ormond porque ella se ha casado con su hermano (después de que el otro hermano con el que se casó muriera en la guerra) está celoso y entonces él se dedica al contrabando y…¿¿lo véis por qué engancha??

R: The Mexican. Esto sí que puedo explicarlo. Y de forma breve: sale Tony Soprano. Y hace de gayer que no te lo esperas al principio pero que te sorprende al final (o te lo has leído antes en la Fotogramas y alamierdaconlasorpresa). Aun así, yo hacía desaparecer (de la faz de la tierra) a la pánfila de Julia Roberts, exterminaba a la mitad de Brangelina y hacía un corto de puta madre con James Gandolfini de prota durante media hora. ¡Ah! Y le hubiera puesto en camiseta imperio. Pero porque está en el desierto, ¿eh? Que tenéis la mente sucia…

E: La Sirenita. Que sí. Que queda más guay decir que te gusta cualquiera de Pixar o Shrek y tal. Pero no. Mi debilidad es La Sirenita. Porque soy fan del cuento de Andersen, con ese final tan trágico y demoledor. Porque soy fan de que la versión de Disney sea tan asquerosamente edulcorada y porque probablemente sea la película que más veces he visto a lo largo de mi vida. Y si esto no os parece inconfesable, ¿qué pensaríais si os dijera que tenía la b.s.o original en casette, que me sabía todas las canciones de memoria y que a día de hoy aún soy capaz de cantarlas mientras veo la peli? Pues eso.

R: Ordet. Puede que en público sí que reconociera que me mola… pero no ante un público entre el que se encuentre Estela. Y es que cuando teníamos 20 añitos nos dio por apuntarnos a un ciclo de “Cine y fantasmas” en el CCCB y, en el caso de Ordet, casi nos echan de la sala en más de una ocasión. El punto crítico fue la escena en la que el padre, tras el parto, pregunta: “¿Dónde está mi hijo?”. Y otro personaje, consternado pero impasible, le dice: “Tienes los trozos en esa cubeta”. Imaginadlo como un sketch de Monty Python y entenderéis por qué nos reíamos. Sea como sea, años después le pillé el punto a Dreyer. Más que el punto, me gusta. Pero eso es algo que nunca admitiría delante de mi compañera de blog.

E: Lo que el viento se llevó. En cierta ocasión un chico me dijo que yo era toda una romántica (no de chorreras y Bécquer, sino de las de leer las novelas de Arlequín con fruición). Y en aquél momento me ofendió. Pero con los años, como otras cosas, he aprendido a reconocerlo y, por qué no, a estar orgullosa de ello. Hasta cierto punto. Donde los demás ven un tostón de tres horas que va de una tipa malcriada que tiene el final que se merece y que políticamente merece la muerte, yo veo una odisea familiar enmarcada en un ámbito político trillado, pero interesante (Si, también me molaba Norte y Sur). Lo tiene todo. Celos, traición, amor, drama, drama, drama, mucho drama. Drama a raudales. Toneladas de drama. Y reconozcámoslo, con lo que mejor nos lo pasamos es con las comedias…y con el drama… ¿no?

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