10 conclusiones tras un viaje a Londres…

l_c34a57132979f37c4d9932c27af56faa1R: Las crustis (o piesnegros o perroflautas, como queráis) británicas molan cero. Te hacen fotos horribles y no tienen ni puta idea de lo que significa que un lavabo sea “disgusting”. Deberían ir al FIB para ver lo que es un WC que provoque vómito colectivo.

2E: Todas las leyendas urbanas acerca de la inmunidad de las chonis british al frío es cierta. Bien por la ingesta excesiva de alcohol, bien debido a motivos genéticos que escapan al entendimiento continental, son capaces de pasearse a menos tres grados bajo cero vestidas con cuatro lentejuelas y taconazos de vértigo. Sus ovarios, oye.

3R: Hemos conseguido tipificar el público de un concierto británico de The Zombies: abuelos maricas y abuelas borrachas. El abuelo marica tenía su encarnación en un señor de avanzada edad y gran cantidad de canas que estaba de pie en medio del pasillo, dando pequeños sorbitos a su cerveza gigantesca y tarareando las canciones del Greatest Hits de Dusty Springfield que sonaba como música ambiental antes del concierto. Las cantó TODAS. Se las sabía de memoria. Daba mucha ternurita.

4E: La abuela borracha, como su propio nombre indica, era una abuela con indumentaria de abuela (abrigo largo, zapatos marrones con tacón cuadrado y peluca) que se apoyaba en una pared enfrente de la barra con la única compañía de una pinta grande llena de cerveza, que se tambaleaba, no sabemos si por la inercia de la música o la de la cerveza. Esta daba asquito.

5R: No dejes para la tarde lo que puedas comprarte por la mañana. Y menos en Camden. Que estamos acostumbrados a los horarios de tiendas patrios y cuando nos dimos cuenta, Estela se había quedado sin bolso. Conclusión: las dependientas de las tiendas británicas tienen que ir pronto a casa para disponer de un mínimo de tiempo en el que emborracharse. Así luego pueden salir medio desnudas a la calle por mucho frío que haga.

6E: Pese a posiciones encontradas en el seno de music4girls acerca de si los noventa molan o no, una cosa está clara: Ciberdog (still) rules. Una tienda anclada en la estética ciberpunk con hilo musical del trance más machacón, con dependientes que parecen salidos de los extras ocultos de Strange days no podía hacer otra cosa que fascinarnos.

7R: No hay que quemar cartuchos el viernes noche: hay que guardarlos para el sábado sabadete. La explicación es que el viernes acabamos en The Underworld bailando jitazos gayers de los ochenta rodeados de niños de 17 años. El sábado, a nuestro pesar, no duramos ni dos horas en el maravilloso Push (Astoria 2). Vimos a Joe Lean and The Jing Jang Jong, bailamos a los omnipresentes MGMT, The Ting Tings y demás fauna británica… y corrimos al hotel a meter la cabeza debajo de la almohada. Al menos al día siguiente no teníamos resaca y nos obviamos el momento yonki de “nos levantamos de aquí a cinco minutos… espera que me suba el Espidifén”.

8E: Lo latino mola. Creía que nunca iba a decir esto (al menos no con orgullo), pero así es. Al menos por aquellos lares. Y es que la fauna british ya tiene muy vistos los muslos rosas ajamonados de las chonis autóctonas, por eso les pones delante unos meneos caderiles made in Spain y lo mínimo que consigues son murmullos y miradas de soslayo de admiración (y que cotilleen entre ellos si el chico se ha tocado el paquete mientras bailaba o no)… y si te apuras que un chiquillo de apenas 16 años te invite a una copa cuando te quedas sola. Poco efectivo, pero enternecedor de todas maneras.

9R: Hay que aprender el concepto de “multi-culturalidad” británico. Ellos montan un mercadillo multi-cultural y mola: las tiendas tienen cosas interesantes y los puestos de comida venden comiditas realmente buenas. La “multi-culturalidad” española está monopolizada por los kumbas y pseudo-hippies que lo convierten todo en un rollazo insoportable y que te hacen desear la existencia de cámaras de gas para la gente que tenga más de siete pensamientos positivos por hora. También será porque no tenemos un sitio tan chulo como Brick Lane para hacer mercadillos. ¡Adoramos la cultura de mercadillo londinense!

10E: Se suele decir que los viajes ponen a prueba las amistades más sólidas. Y aunque estáis deseando leer algún cotilleo maligno (lo cual no vendría mal, porque así subirían las visitas) sólo se puede decir que superamos la prueba con creces. En mi interior creo que el Espidifén tuvo parte de responsabilidad en ello.

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