gigs4girls. La Casa Azul, Déja-vu! (pero de los buenos)

lcaconciertoR: Sala Apolo. 15 de diciembre del 2007. Estuvimos allí, evidentemente. Pero bien podríamos fechar la magia que allá tuvo lugar unos diez años antes. Porque a la tercera canción del set de La Casa Azul tenías la sensación de haber descendido hasta los 20 añitos (y en music4girls contamos unos cuantos más, por mucho que la parte femenina de este dueto pastoral que somos se niegue en redondo a dejar constancia de edades). El público abarrotaba el lugar, e incluso allá donde pudimos colocarnos finalmente, casi al final de la sala, habían fans que coreaban hasta la última línea de las letras (haciendo sentir mal a aquellos que, como nosotros, tienen problemas de memoria por culpa de los excesos etílicos universitarios). En el escenario, Guille Milkyway. A solas. Y no necesitaba más. Su único acompañamiento era una guitarra que alternaba con un teclado y cinco pantallitas en los que se pudieron ver los visuales con más gusto de la escena musical patria. ¿Qué hacer entre semejante público y ante semejante espectáculo? Bailar. Bailar. Bailar. Bailar. E incluso bailar.

E: Porque en este tipo de conciertos la música es importante, sí, pero también lo es el público. Y a un entorno musical ensoñador por momentos y animado siempre había que unirle un público que estaba allí para disfrutar, igual que nosotros. Se sucedieron los temas nuevos (uno a uno del último disco, con Esta noche sólo cantan para mí como colofón de luz y color y unas pantallas que quitaban el hipo), sonaron de su primer disco (con el momento álgido en Como un fan, con una comunión plena entre Guille y los que estábamos allí-más con los que se sabían la letra, que no era mi caso) y sonaron algunas (aunque se dejó Me gustas) de su EP, El sonido efervescente, destacando sobretodo el cierre del concierto con Cerca de Shibuya en una orgía de sensaciones pop que hizo sudar a todo el mundo y que consiguió que todos los que allí estábamos saliéramos cansados, sudados, pero con una sonrisa de oreja a oreja.

R: (Mi momento de aquella noche: las pantallitas de colorines rezando “sensaciones pop” y todo lo que siguió. Por momentos, deseé salir corriendo a recuperar mis chapas y mis muñequeras deportivas)

E: (Y pensar que en su día cuando decías que te gustaba La casa azul te miraban raro como diciendo “qué, te crees que sigues teniendo ocho años escuchando a Parchís, o qué?“…la lástima fue que se adelantaran comprando los calzoncillos…fueron lo mejor del concierto!)

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