Tarantino a prueba de muerte

deathproofE: En Disney se llevaron una sorpresa hace unos años. El planeta del tesoro y Lilo y Stitch se estrenaron el mismo año. La primera era un película de, digamos, serie A para la productora y la segunda fue hecha como una película menor, un poco como de relleno. La cuestión es que a todos nos suena Lilo y Stitch -porque es toda ella adorable y lo único bueno que ha hecho Disney últimamente sin Pixar– y sin embargo, ¿alguien se acuerda de El planeta del tesoro?. Con esta introducción tan larga y quizá innecesaria vengo a decir que hay que tener mucho cuidado con las pretendidas “obra menores“, porque uno se puede llevar sorpresas. Hablo como fan de Tarantino desde sus inicios –Raül seguramente hablará como no-fan de Tarantino desde siempre, ahí está la gracia del post- y debo decir que yo consideraba Death Proof una obra menor, que de hecho es un poco como la vendían. Hasta que la ví. Y se me cayeron las bragas al suelo, oigan. Death Proof no es sólo una verdadera apología de la imagen, sino el entretenimiento más eficaz que he visto en las salas en lo que llevamos de año.

R: Puntualicemos. Yo no voy a hablar como un no-fan de Tarantino: me flipa Kill Bill (dentro de unos límites que acotaré al respecto de Death Proof) y siempre he defendido Jackie Brown como una película con un estilo tremendo y, lo que es más importante, sin fuegos de artificio. Más bien voy a hablar como un no-fan (o detractor, para los políticamente incorrectos) de Pulp Fiction, un film que, por mucho que duela admitirlo, es el equivalente cool de Memento o incluso, ¡horror!, Irreversible (es decir: ponla del derecho y te queda bien poco). Pero aquí no vamos a hablar de Pulp Fiction. Ni de Lilo y Stitch (aunque hablar de ésta molaría más que hablar de Pulp Fiction). La cuestión es que yo salí del cine, como todo hijo de vecino, sonriendo y totalmente emocionado con la paliza final que le meten la kiwi y sus coleguillas a Kurt Russel. Pero incluso cuando estaba meando en el WC (algo obligado después de una sesión de cine), ya comentaba que pese al entretenimiento y diversión que me había proporcionado Mr. Tarantino, y pese a que podía decir que “me había gustado mucho”, había algo que seguía sin convencerme. Y es lo mismo que no me convence del resto de cine de este director: todo es forma. Tal y como dice Estela, la película es una apología de la imagen y el entretenimiento en su máxima expresión (además de la forma, Tarantino se curra el formato, el celuloide, de forma extrema): pero ahí está su verdadero talón de Aquiles. Al menos para mí. Yo necesito algo más para que una película pase a englosar las filas de mis inolvidables. Necesito personajes inolvidables por su fondo, no por ser clichés fascinantes (si me fascinaran los clichés freaks sería fan de Wes Anderson… y ése es otro director al que le pongo cruces encima). Necesito diálogos tremendos porque digan algo, no diálogos intercambiables sustentados sobre lugares comunes: lugares terriblemente divertidos, sí señor, pero comunes al fin y al cabo. Pero que nadie me malentienda. Aquí me ha tocado jugar el papel de poli cabrón y es lo que estoy haciendo: Death Proof me parece el mejor entretenimiento en lo que va de año (y en mucho tiempo). Pero nada más. Y que conste que me parece perfecto porque, a diferencia de otros, esta sublimación de la superficie es lo que Tarantino pretende entregar al espectador. Ni más ni menos. El problema son sus fans y la prensa que nos venden el pastel como una peli de “autor”, porque de “autor” sólo tiene la superficie. Ainsh. Si Bergman levantara la cabeza… (y que conste que hago este último comentario para dejárselo a Estela a huevo y que se me lance a la yugular).

E: Con su exposición Raül abre dos discusiones que son casi tan viejas como el mundo: los límites del concepto de “autor” en el siglo XXI (y no me saques la Nouvelle Vague que esto está más pasao que la capa de Ramón García) y hasta qué punto el cine puede ser sólo entretenimiento para ser bien considerado. Como este no es el lugar (lo será su casa con dos botellas de vino y la Roisin de fondo) intentaré centrarme en la película que nos ocupa.
En Death proof Tarantino expone todos los tics que ha ido desarrollando a lo largo de los años como cineasta. Aunque alguien vea Death proof y no sepa quién es su director, a no ser que haya estado metido en un satélite espacial durante veinte años o sólo vea películas de Vin Diesel, enseguida adivinirá quién la dirige. La forma de dirigir a los actores, sus diálogos insustanciales pero personales, espontáneos y reales (no creo que ningún hombre, ni siquiera mujer, pueda escribir una escena dialogada con personajes femeninos de base con conversaciones tan verídicas como la que tiene lugar en el restaurante); la acción, la estética y etcétera. Por ello, yo creo que sí hace cine de autor. Porque no todo el cine de autor debe basarse en personajes de treinta años que buscan su lugar en el mundo en blanco y negro. La autoría no es tanto unos clichés abarcados por unos pocos sino una forma determinada y determinante de hacer algo que te diferencia del resto. Spielberg también es un autor (ahora el que se lanza a mi yugular es él). Por otro lado está el hecho de que Death proof es una montaña rusa visual. Problemas con el ritmo aparte, el espectador vive (yo viví) la sensación de tranquilidad (casi sopor en algún momento) para ser llevado a clímax de acción que te dejan con el pulso a 100. Dos veces. Arriba y abajo.
Insustancial. Vacío. Superficial. Son adjetivos que bien pueden aplicarse a la última película de Tarantino pero que no creo que deban considerase un lastre a la hora de acercarse al cine. Pedante sí. Egomaníaco, también. Pero no se le puede negar que ha entregado un producto de embalaje perfecto, con un contenido calculado y comedido que lleva al espectador por donde Tarantino quiere, paseándote de la mano por dos horas de película enseñándote lo que él quiere que veas y emocionándote cuando él quiere que te emociones.

R: (Si ya decía yo que me jodía hacer de poli malo: estoy de acuerdo en todo lo que dices… y reitero el hecho de que a mi me encantó la peli. Creo que a lo que le tengo más manía es, directamente, a los fans que se toman el cine de Tarantino como si fuera una paja de dos horas y tres cuartos. Es que yo diría que ni el director se lo toma así… pero bueno… ¿cuándo vamos a hacer un post rollo “guerra4girls: Spielberg sí, Spielberg no“?)

E: (Es lo que tiene que te mole hacer de abogado del diablo en todas las discusiones para desquiciar al contrincante, que te acabas sintiendo a gusto en el papel hasta cuando no quieres hacerlo. En cuatno al post de Spielberg lo hacemos cuando quieras, pero me temo que acabaremos haciendo un post largo como este que sólo leeremos nosotros y los amigos a los cuales obligamos a leernos)

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