Retrospectiva. Britney Spears (I)

britney1R: El otro día, durante una cena con fondue y (mucho) vino, conversábamos Estela y yo sobre Michael Chabon, Dave Eggers y tendencias literarias americanas. La verdad es que estaría muy bien hablar de todo eso en music4girls, pero había algo en aquel momento que nos estaba impactando mucho más. Ya hacía tiempo que esperamos el nuevo “trabajo” (sigh) de Britney Spears (a partir de ahora: La Brinni), así que como preparación y mentalización me dio por bajarme el My Prerogative – The best of Britney Spears, disco que hacía de banda sonora a aquella cena (si a alguien le extraña el contraste entre La Brinni y el tema de conversación es que no nos conoce todavía). Con esta Retrospectiva, music4girls se propone reivindicar la figura de Spears como encarnación perfecta del mito pop postmoderno: nacimiento, auge y caida. Para empezar, en esta primera parte, ¿qué mejor que recordar los primeros tiempos de La Brinni, cuando aún nos creíamos eso de que la noche de bodas le podrían hacer la prueba del pañuelo y la superaría con un torrente de sangre virginal? Que mucho “baby hit me one more time” pero los únicos cardenales que tenía la niña eran los de los latigazos que sufría bajo el training de su señora madre.

E: Porque La Brinni es, ante todo, un mito de nuestro siglo. En cuanto a personaje de profundo calado social cuya trayectoria vital recoge todos los bienes y males de nuestra época. La Brinni empezó siendo una niña con pompones rosas en el pelo y de star absoluta del panorama pop musical de masas que reivindicaba la virginidad antes del matrimonio ha pasado a aparecer en las fotos chupando chupa-chups que (dicen) tienen elevadas dosis de alcohol y en compañías de cualquier género y dudosa clase y a ser vilipendiada por propios y extraños con idilio incluido entre su ex-marido y su (castradora) madre. Pura leyenda urbana.¿No es genial?
Pero como todo, esta historia tiene un comienzo. Y el de La Brinni como personaje que nos ocupa nos remonta a 1999. Con One more time rompió el molde. Vestida de colegiala con los mencionados pompones y una falda únicamente intuitiva aquel angelito rubio de mirada inocente bailaba como una vulgar fulana y acaparaba primeros planos cantando lo que se convirtió en el estribillo de aquél año. Y nosotros flipamos. En Sometimes aparecía de un naïve que ya daba asco en aquella playa tan americana, con su conjuntito blanco y aquel maromo que parecía sacado de Los vigilantes de la playa, pero resultaba gracioso que la que cantaba Baby hit me one more time en su segundo single nos recordara que Sometimes I run/Sometimes I hide/Sometimes I´m scared of you/But all I really want is to hold you tight and treat you right/Baby all I need is time (atención a la última frase absolutamente premonitoria) en una paradoja de personalidad disfuncional y bipolar que llegaría a su cúspide en la actualidad. Era esa dualidad guarrilla de instituto/estrecha republicana en edad de merecer lo que convirtió a La Brinni en el ídolo que es hoy en día. Y luego llegó la locura (nunca mejor dicho) con Crazy, el que fue el vídeo favorito de Raül durante muchos años (exactamente hasta Slave 4 U).

britney2R: Para empezar, tengo que dejar constancia de mi consternación: ¿por qué tenía yo en la cabeza que los primeros videoclips de La Brinni eran de mi último año del instituto (osease: 1998)? ¿Porque tengo recuerdos (irreales) de estudiar para la selectividad mientras flipaba con el Baby hit me one more time? Una vez superada esta pregunta sin respuesta, tengo que admitir que en aquellos años, La Brinni tenía un significado primigenio para mi: el inicio del verano. La llegada de sus discos significaba que llegaban las vacaciones y que tendríamos tonadilla machacona para rato. Que si You drive me crazy / I just can’t sleep / I’m so excited / I’m in too deep por aquí. Que si Oops I did it again / I played with your heart por allí (vale, es del segundo disco, pero el primer single seguía siendo “nacimiento”: el auge llego un poquitín después)… ¡Y lo que me gustaba! ¡Y lo que nos gustaba! Aquellos primero años estuvieron protagonizados por una dulce tensión entre los dos modelos a los que se enfrenta cualquier post-adolescente: el de la virgen con la que todos quieren casarse y el de la calentorra (en el buen sentido de la palabra) a la que todos se quiere follar. Ellas se identificaban. Ellos se ponían burracos. Todos contentos. Y es que puede que, como fenómeno, La Brinni tenga muchos puntos oscuros. Pero si hay que reconocerle algo es que supo imponerse como ejemplo a seguir en una nueva tendencia: la de las lolitas infantiloides pero algo guarronas que después imitarían segundonas como aquella que nunca se lava y que recibe el nombre de Xtina). ¿Y no adoramos a gente como Madonna precisamente por ser las primeras? ¿Por ser las cabecillas de una tendencia? Pues eso. Que La Brinni se ganó a pulso, en aquellos tiempos, el título de Princesa del Pop. De sucesora indiscutible de Madonna.

E: (Esto es una post-data…ese desfase espacio temporal lo tienes porque el single salió en 1998.Por cierto, ¿perderemos lectores y criterio de cara a la opinión con esta retrospectiva tan arriesgada?)

R: (Ya decía yo que mi memoria tampoco podía estar tan mal. ¡Dios mio! ¡Entonces además de primer trabajo de La Brinni vamos a tener que celebar su primera década como artista total! Sea como sea, yo creo que más que perder, ganaremos lectores y empezaremos a recibir comentarios rollo El diario de Patricia, de niñas que siguieron su ejemplo y ahora trabajan en el Twisted Tit y cosas así…)

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